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Linea Negra
21/11/2021 | Las anécdotas de un farmacéutico: ´Un día me pidieron sexo oral... Querían suero oral´
Beatriz García
Madrid
20/11/2021 19:32h.
El joven detrás de Farmaenfurecida publica su segundo libro de anécdotas en una botica
La espontaneidad de los niños le dio para un capítulo entero: "Mamá, no romas esta báscula como la de casa"
La pandemia También ha generado muchos momentos hilarantes: "Me pidieron macasrillas 121 veces"
Cuando Guillermo Martín empezó a contar en sus redes anécdotas de su día a día tras el mostrador de una farmacia, no podía imaginar el éxito que iba a tener. 267.200 seguidores (entre Facebook, Twitter e Instagramm) y dos libros después, sigue recopilando historias para un próximo cómic.

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Guillermo le pone humor a situaciones que a veces no lo son tanto, como tener que soportar exigencias de los clientes. Pero, sobre todo, dice que le pone cariño. El mismo con el que le instala el WhatsApp en el móvil a los viejecitos del barrio donde trabaja, en Salamanca. También tira de paciencia para luchar contra los negacionistas de la pandemia, los antivacunas y los influencers que publicitan medicamentos sin tener formación ninguna al respecto. No en vano su alter ego digital es Farmaenfurecida.

Pregunta. El cómic está escrito antes de todo esto, es decir son situaciones pre pandemia. Pero durante ella su popularidad ha crecido aún más, sobre todo porque ha tenido un papel muy activo luchando contra los bulos, ¿no se cansa de los insultos y las descalificaciones en redes?

Respuesta. Me canso muchísimo, es muy cansino. Sobre todo cuando ves que el grueso del público de las redes se pone de parte del otro... Menos mal que en la vida real no hemos tenido ningún problema de negacionismo, ni de antivacunas. En eso he tenido suerte en mi farmacia. Aún así, aunque ha sido agotador, creo que he hecho una buena labor.

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Las farmacias siempre estamos abiertas al público, la cruz verde nunca se apaga. Somos no la puerta de entrada al sistema sanitario sino el felpudo del sistema sanitario
De todas formas, el libro está escrito de antes, pero hay situaciones que se han potenciado por 10 en la pandemia. Hay muchos comentarios de las vacunas, de que los medios nos dan información sesgada...

P. La pandemia, ¿daría para otro libro?

R. Sin duda, tengo anécdotas para hacer una trilogía como Tolkien. Las farmacias hemos estado abiertas para el público... somos no la puerta de entrada al sistema sanitario sino el felpudo del sistema sanitario. Ahora en serio, como la atención primaria estaba cerrada o colapsada, siempre que tenía una duda acudía a nosotros, los farmacéuticos.

Esto está bien porque nos ha reforzado: estamos más implicados aún en la vida de los pacientes, nos tienen más presentes y somos más visibles, pero por otro lado ha dado lugar a algunos inconvenientes. Por ejemplo: el paciente necesita una medicación, el médico no puede hacerle la receta, viene a la farmacia, no se la podemos dar sin receta... Y un lío de la leche.

En la pandemia, e una sola mañana, me pidieron mascarillas 121 veces, que las conté
Y también se ha reflejado en nuestro día a día el estado de ánimo social. Al principio fue muy acusada la ansiedad por las mascarillas. Un día iba yo con mi coche por la calle y una señora me intentó placar, se tiró encima del capó la tía y me quiso frenar a ver si habían llegado ya las mascarillas. Pero señora, si no he llegado ni yo a la farmacia...

Otro día, en una sola mañana, me pidieron mascarillas 121 veces, que las conté. No paraba de sonar el teléfono, descolgabas y ya decíamos directamente: no hay mascarillas, que no hay mascarillas, no tenemos mascarillas.

P. ¿Habrá entonces tercer libro de anécdotas en una farmacia... esta vez en pandemia?

R. Me encantaría, además ya tengo el título: Esta farmacia necesita mascarilla. Pero un libro lleva mucho tiempo de producción, sobre todo estos que son en formato cómic. Yo tengo las anécdotas, pero la dibujante tiene que crear el cómic, etcétera... Este libro se ha ido haciendo durante toda la pandemia, si ahora nos ponemos con el del coronavirus igual cuando lo saquemos... quién sabe, han pasado mil cosas más.

En la farmacia aprendo del ser humano, de sus patrones... Y unas risas me echo de vez en cuando, claro
Y, mientras tanto, sigo recopilando historias, momentos, anécdotas. Antes las escribía y las guardaba, ahora las publico en redes. Pero habrá que seguir sacando libros porque la farmacia es una fuente inagotable de experiencias y también de reflexiones.

P. ¿Qué aprende Farmaenfurecida en la farmacia?

R. Lo más interesante es que aprendes del ser humano, vas estableciendo patrones, tipos de pacientes. Y ves situaciones que se repiten y puedes ayudarles porque lo prevees. Y unas risas también me echo de vez en cuando, no puedo negarlo.

P. Y de esos momentos hilarantes, ¿hay alguno que no vaya a olvidar nunca?

R. Por supuesto, un día se planta una señor delante en la farmacia y me dice: "Dame sexo oral". Lo que quería era suero oral. Tuvo un lapsus la mujer... bueno, o igual lo dijo a ver si colaba. Yo estaba en shock pero anafiláctico directamente. "¿Cómo dice, señora?", le dije. "Sí, lo que se echa en un sobre cuando tienes gastroenteritis". Ni se inmutó la tía, yo creo que no se dio ni cuenta.

Los niños tienen un capítulo entero. Recuerdo esa madre que se sube a la báscula y salta su hijo: "Mamá, esta no la rompas como la de casa"
O los niños, que siempre son graciosos y me dieron para un capítulo entero. Esa madre que se sube a la báscula y salta el hijo: "Mamá, esta no la rompas como la de casa". Y otro a su padre: "Acuérdate de comprar la pastillita azul que dice mamá", y era Viagra. Así todo, no tienen filtro.

P. Y, ¿qué poso le gustaría que dejara el libro en los lectores?

R. Que se rían es lo más importante, pero también acercar la farmacia. Que sepan que estamos con los brazos abiertos siempre para ellos, que como decimos los farmacéuticos, la cruz verde nunca se apaga. Pero que entiendan que trabajamos de cara al público y no cuesta nada decir gracias, saludar, esas cosas.

Es decir, ponerse en el lugar del otro, dice Guillermo. Como en todos los aspectos de la vida, dice. Porque la farmacia es una micro sociedad. Y su libro una caricatura que nos retrata exagerados, pero con su fondo de verdad.
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